Mi propuesta para el decálogo es la actualización como creación de nuevas apps para la AGE. La propuesta fue debida a que se ha comprobado que las aplicaciones móviles desarrolladas por la Administración General del Estado (AGE) suelen estar desactualizadas, con numerosos fallos técnicos, no disponibles para algunos sistemas operativos (por ejemplo, iOS), entornos poco intuitivos y visuales, difíciles de usar y lentas. Esto provoca que los ciudadanos no las utilicen y busquen alternativas privadas que se nutren de datos de la AGE, y en algunos casos proporcionan información incorrecta
Por lo tanto, es necesario invertir en la actualización de las aplicaciones existentes, así como en el desarrollo de nuevas aplicaciones en respuesta a las necesidades de los ciudadanos para favorecer el acceso a la información, la realización de trámites y la comunicación con la administración. Para ello, es importante buscar empresas especializadas en el desarrollo de aplicaciones, en lugar de dejar estas tareas en manos de empresas públicas que no tienen experiencia en este campo.
Además, es importante llevar a cabo campañas de
publicidad tanto en medios de comunicación tradicionales como en redes
sociales, y fomentar la retroalimentación a través de estas últimas.
Es
importante destacar que, en la actualidad, algunos departamentos de la AGE no
tienen responsables de la gestión de las redes sociales, lo que provoca que
estas estén desactualizadas y sin interacción con los ciudadanos.
Además de la creación de una nueva propuesta, se han votado las siguientes propuestas:
En mi trabajo en la administración, he observado con frecuencia que los ciudadanos no comprenden los procedimientos ni la información asociada a los mismos. Las guías de ayuda no son comprensibles para la mayoría de la población, lo que a menudo genera un aumento de la carga administrativa debido a la necesidad de responder correos electrónicos o llamadas con preguntas, o incluso realizar consultas presenciales. En otros casos, debido a la complejidad percibida del procedimiento, los ciudadanos optan por no llevarlo a cabo.
Si el lenguaje
utilizado por la administración fuera claro, comprensible y sin adornos,
permitiría llegar a un amplio sector de la población y lograr una mejor
comprensión, reduciendo así el número de consultas. Lo más importante es que
los ciudadanos se sentirían parte de la administración, en lugar de verla como
algo complicado de tramitar.
- Homogeneizar webs Ministeriales
Se observa que no existe una homogeneización en las páginas web ministeriales, especialmente en la sección común a todos los ministerios, que abarca la tramitación de procedimientos, información sobre la estructura ministerial, datos abiertos, contacto, entre otros aspectos.
Esto
conlleva principalmente una gran pérdida de tiempo para los ciudadanos, ya que
deben primero familiarizarse con la estructura de la página web del ministerio
que desean consultar y luego buscar la información que necesitan. Además, esto
supone un mayor costo para la Administración General del Estado (AGE), puesto que sería posible unificar las estructuras de las páginas web, lo que implicaría no
tener que mantener varios equipos informáticos, sino uno unificado.
En resumen, la falta de homogeneización en las páginas web ministeriales genera ineficiencias tanto para los ciudadanos como para la AGE, tanto en términos de tiempo perdido como de costos adicionales. Sería beneficioso establecer una estructura común para estas páginas, lo que facilitaría el acceso a la información y optimizaría los recursos necesarios para su mantenimiento.
- Eliminación del sistema de cita previa para determinados colectivos
Observo que determinados colectivos, como las personas mayores, aquellas sin conocimientos digitales, con discapacidad, entre otros, encuentran dificultades para concertar una cita previa a través de los sistemas diseñados para ello, ya sea mediante páginas web o vía telefónica.
Estos grupos
enfrentan dificultades tanto para obtener una cita como para llevar a cabo
trámites en línea debido a la falta de conocimientos o dificultades de acceso a
Internet. Además, los formularios de solicitud no son fáciles de comprender
para estos colectivos, lo que requiere una cita presencial para aclarar sus
dudas.
En
consecuencia, considero que es una propuesta acertada, ya que, si no pueden acceder
a una cita previa, no podrán llevar a cabo los trámites que les conciernen con
la administración.
En resumen,
es importante tener en cuenta las dificultades que enfrentan ciertos
colectivos, como las personas mayores o aquellas con limitaciones digitales, al
intentar concertar citas previas y realizar trámites en línea. Es necesario
implementar soluciones que les brinden un acceso equitativo y garantizar la
disponibilidad de opciones presenciales para aquellos que lo necesiten.

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